Mediación y Testigo Social en Proyectos Energéticos

Mediación y Testigo Social en Proyectos Energéticos: La Ruta hacia la Certidumbre Social y Territorial

En el sector energético actual, donde la infraestructura eléctrica y de hidrocarburos convive con territorios complejos, actores diversos y derechos exigibles, la mediación se ha consolidado como un instrumento estratégico. No es un trámite accesorio: es un mecanismo de gobernanza que reduce riesgos no técnicos, previene conflictos y facilita acuerdos sostenibles.

Al centro de este proceso opera una figura clave: el Testigo Social, tercero imparcial que dota de transparencia, equilibrio y legitimidad a la negociación entre empresas y propietarios o poseedores de terrenos. Tanto la Ley del Sector Eléctrico (LSE) como la Ley de Hidrocarburos (LSH) y sus reglamentos detallan su rol y alcances, subrayando su importancia para consolidar proyectos en territorio.

Este artículo examina el valor estratégico de la mediación, su soporte jurídico y el papel determinante del Testigo Social. Asimismo, explica cómo Área de Influencia Consultores integra estos elementos para acompañar a las empresas hacia soluciones viables, éticas y socialmente sólidas.

La mediación: un mecanismo de gobernanza, no sólo de negociación

La mediación en energía tiene un propósito claro: resolver controversias de manera pacífica con apoyo de un tercero imparcial. La definición jurídica es tajante. El Reglamento de la Ley del Sector Eléctrico establece que:

“Mediación: Procedimiento voluntario mediante el cual la Empresa Pública del Estado o la persona permisionaria junto con el propietario o titular del bien a afectar, acuerdan resolver una controversia de manera pacífica… con la asistencia de una tercera persona imparcial, denominada persona mediadora o Testigo Social”

Esto devela su naturaleza: un espacio institucionalizado donde las partes buscan avenencia sin litigios y sin imposiciones, con la guía de un especialista que verifica condiciones equitativas.

La mediación puede iniciarse cuando exista disputa sobre modalidades de adquisición, uso o afectación, o cuando no exista acuerdo respecto de las contraprestaciones. Las autoridades sectoriales, además, pueden iniciarla cuando existan condiciones que requieran intervención para evitar escalamiento del conflicto.

Esta arquitectura normativa responde a una realidad: los riesgos sociales y territoriales pueden comprometer la viabilidad técnica, financiera y temporal de los proyectos energéticos. La mediación sirve entonces para anticipar obstáculos, resolver tensiones y entrar en diálogo con actores que, de otra manera, podrían oponerse o judicializar el proyecto.

Las funciones del Testigo Social: imparcialidad, transparencia y equilibrio

La figura del Testigo Social es uno de los avances más significativos en materia de gobernanza energética. La LSE lo define como:

“Persona física o moral que cuenta con el registro correspondiente ante la Secretaría para participar en los procesos de mediación y negociación”

Su papel no es menor: brinda legitimidad al proceso y reduce percepciones de asimetría de poder entre empresas y propietarios. Los reglamentos lo dotan de funciones precisas, entre ellas:

  • Escuchar a las partes para conciliar intereses.
  • Sugerir la forma o modalidad de adquisición, uso o afectación según el proyecto.
  • Proponer contraprestaciones basadas en avalúos.
  • Procurar mejor comunicación y futura relación entre las partes.

Además, la regulación exige que su actuación se rija por principios como imparcialidad, legalidad, objetividad, buena fe y neutralidad, evitando cualquier conflicto de interés.

Estas disposiciones otorgan al Testigo Social un papel crucial: evitar prácticas coercitivas, garantizar condiciones justas y reconstruir confianza en contextos donde históricamente han existido tensiones.

Procedimiento y etapas: claridad, orden y trazabilidad

Los reglamentos del sector eléctrico e hidrocarburos establecen dos fases de mediación:

Fase Inicial

Las personas mediadoras y Testigos Sociales analizan documentos, convocan a reunión y facilitan la identificación de intereses y puntos de controversia.

Fase Final

Presentan sugerencias de contraprestación y, de alcanzarse acuerdo, se procede a firma de contrato y validación. Si no, puede tramitarse la servidumbre legal.

El procedimiento asegura orden, equidad y documentación precisa en cada paso, protegiendo a todas las partes y dando trazabilidad a los acuerdos.

¿Por qué es significativa la mediación para los proyectos energéticos?

Porque reduce riesgos y costos, abre canales de cooperación y acelera la implementación de infraestructura. En particular:

  1. Disminuye riesgos no técnicos, señalados ampliamente por la literatura internacional como una de las principales causas de retrasos y sobrecostos.
  2. Evita escalamiento de conflictos y con ello bloqueos, litigios y desgaste reputacional.
  3. Fortalece la licencia social para operar, al generar procesos claros y verificables.
  4. Facilita negociaciones más justas y transparentes, especialmente cuando las comunidades sienten vulnerabilidad o desconfianza.
  5. Fomenta relaciones de largo plazo, esenciales para la operación continua de líneas eléctricas, ductos, centrales e infraestructura distribuida.

El Testigo Social, en este sentido, opera como garante del equilibrio del proceso.

Área de Influencia Consultores: Acompañamiento especializado para consolidar proyectos

La mediación no es solo un cumplimiento normativo; es una competencia técnica y social que exige:

  • conocimiento jurídico especializado,
  • comprensión profunda del territorio,
  • manejo de dinámicas comunitarias,
  • metodologías de negociación,
  • arquitectura institucional clara,
  • habilidades de diálogo y construcción de confianza.

Área de Influencia Consultores cuenta con estos recursos intelectuales y materiales. Su equipo transdisciplinario —con formación en ciencias sociales, derecho, ingeniería, urbanismo y gestión ambiental— apoya a empresas públicas y privadas a:

  • Preparar y conducir procesos de mediación.
  • Actuar como terceros técnicos en mapeo de actores e identificación de riesgos sociales.
  • Diseñar estrategias de relacionamiento y acuerdos equitativos.
  • Acompañar negociaciones para prevenir conflictividad.
  • Integrar la mediación dentro de planes de gestión social y estrategias de cumplimiento regulatorio.

Con ello, la consultora ayuda a que los proyectos avancen con certidumbre, legitimidad y sostenibilidad social.

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