Perspectiva de Género en la Manifestación de Impacto Social

Perspectiva de género en la Manifestación de Impacto Social: un eje estratégico para la viabilidad de los proyectos energéticos

La incorporación de la perspectiva de género en los proyectos del sector energético ha dejado de ser un elemento accesorio o meramente declarativo. Hoy constituye un criterio técnico, normativo y estratégico dentro de la Manifestación de Impacto Social (MIS), indispensable para garantizar la viabilidad social, reducir riesgos no técnicos y fortalecer la licencia social para operar. En un contexto donde la generación de energía —tanto renovable como de hidrocarburos— se inserta en territorios socialmente complejos, ignorar las desigualdades de género implica omitir una dimensión clave del impacto social.

Los marcos conceptuales impulsados por la Asociación Internacional para la Evaluación de Impactos, el Banco Interamericano de Desarrollo y la regulación mexicana en materia de impacto social coinciden en un punto central: los impactos no se distribuyen de manera homogénea entre mujeres y hombres, y por tanto deben ser identificados, analizados y gestionados de forma diferenciada.

¿Qué implica la perspectiva de género en la Manifestación de Impacto Social?

Desde el enfoque técnico, la perspectiva de género es una metodología transversal que permite identificar, cuestionar y corregir desigualdades estructurales que afectan de manera diferenciada a mujeres y hombres frente a un proyecto energético. No se limita a desagregar información por sexo, sino que analiza roles productivos y reproductivos, acceso a recursos, toma de decisiones, condiciones de empleo, riesgos diferenciados y capacidad de participación.

La normativa mexicana en materia de impacto social establece que la MIS debe elaborarse aplicando de manera transversal esta perspectiva, evitando que las diferencias de género se traduzcan en exclusión, discriminación o afectaciones desproporcionadas. Esto obliga a los promoventes a ir más allá de una caracterización general de la población y a incorporar análisis específicos en la línea base social, la identificación de impactos y el diseño del Plan de Gestión Social.

Impactos sociales diferenciados en proyectos de generación de energía

Los proyectos energéticos —parques solares, eólicos, centrales térmicas, gasoductos o instalaciones de hidrocarburos— generan transformaciones territoriales que afectan de forma distinta a mujeres y hombres.

Entre los impactos más relevantes identificados en la literatura especializada y en la práctica de la evaluación social destacan:

  • Cambios en el acceso y control de la tierra: en contextos rurales y ejidales, los derechos formales suelen concentrarse en los hombres, mientras que las mujeres experimentan impactos indirectos sobre medios de vida, seguridad alimentaria y autonomía económica.
  • Empleo y derrama económica: los empleos directos en la construcción y operación suelen beneficiar mayoritariamente a hombres, mientras que las mujeres acceden de forma limitada a oportunidades laborales o quedan relegadas a actividades informales.
  • Carga de trabajo no remunerado: el incremento poblacional temporal, la presión sobre servicios o la modificación de dinámicas comunitarias puede aumentar las tareas de cuidado asumidas por mujeres.
  • Riesgos a la salud y seguridad: ciertos impactos ambientales o sociales (ruido, tránsito, percepción de inseguridad) afectan de manera diferenciada a mujeres, niñas y personas cuidadoras.

Reconocer estos impactos diferenciados no es una postura ideológica, sino un requisito técnico para una evaluación social robusta, tal como lo señalan los lineamientos del BID y los estándares internacionales de evaluación de impactos.

Perspectiva de género y gestión de riesgos no técnicos

Desde la óptica de los promoventes, integrar adecuadamente la perspectiva de género en la MIS es una herramienta clave de gestión de riesgos no técnicos. La omisión de esta dimensión suele traducirse en conflictos sociales latentes, pérdida de legitimidad comunitaria, observaciones regulatorias y, en casos extremos, retrasos o cancelaciones de proyectos.

Una evaluación que incorpora la voz de las mujeres y analiza sus condiciones específicas permite anticipar escenarios de conflicto, diseñar medidas de mitigación más efectivas y construir relaciones comunitarias más sólidas. Además, fortalece la coherencia del proyecto con principios de derechos humanos, sostenibilidad y responsabilidad social corporativa.

Implicaciones para el Plan de Gestión Social

La perspectiva de género no concluye con la identificación de impactos. Debe materializarse en un Plan de Gestión Social que incluya acciones específicas, medibles y verificables, tales como:

  • Mecanismos de participación comunitaria incluyentes y culturalmente pertinentes.
  • Programas de empleo y capacitación con criterios de equidad.
  • Estrategias de comunicación social diferenciadas.
  • Acciones de inversión social orientadas a reducir brechas estructurales.

Cuando estos elementos se integran desde la etapa de planeación, el proyecto incrementa significativamente sus probabilidades de consolidarse socialmente a lo largo de todo su ciclo de vida.

En suma

Incorporar la perspectiva de género en la Manifestación de Impacto Social no es una carga adicional para los proyectos energéticos, sino una inversión estratégica. Permite comprender mejor el territorio, gestionar riesgos, fortalecer la licencia social y cumplir con los más altos estándares nacionales e internacionales. En un sector cada vez más expuesto al escrutinio social, esta perspectiva se consolida como un componente indispensable para el desarrollo energético sostenible.

El acompañamiento especializado como factor crítico

La correcta incorporación de la perspectiva de género en una Manifestación de Impacto Social requiere capacidades técnicas, metodológicas y experiencia territorial. No se trata de cumplir un requisito formal, sino de construir diagnósticos sólidos que resistan el escrutinio social, institucional y financiero.

Área de Influencia, Consultores cuenta con un enfoque transdisciplinario, herramientas metodológicas avanzadas y experiencia comprobada en la elaboración de Manifestaciones de Impacto Social para proyectos del sector energético, tanto renovable como de hidrocarburos. Su trabajo integra análisis de género, derechos humanos y gobernanza territorial como ejes estratégicos para la viabilidad social de los proyectos.

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